8 de Marzo


Madrileñas sin su día
Cientos de personas reclamaron festejar el 8 de marzo
AMAYA IZQUIERDO - Madrid - 09/03/2008


Como salidas de la pluma de Samuel Beckett, decenas de mujeres esperan deseosas que arranque la carrera del Día Internacional de la Mujer convocada por el Gobierno de Esperanza Aguirre. Y el arranque de la marcha, que no llega. Pasan los minutos. Sol, mallas, deportivas, gorras y sudaderas: todo preparado. Las calles aguardan. Sin esperanza. "La carrera ha sido suspendida", se escucha. Corre la indignación entre las aficionadas. Este 8 de marzo ninguna llegó a la meta. El resto de actos del Día Internacional de la Mujer que iban a celebrarse ayer también fueron suspendidos en la región al coincidir con la jornada de reflexión electoral.

"El 8 de marzo, como siempre. Pásalo". Los SMS y los correos electrónicos sacaron por la tarde a las mujeres a la calle. Al caer el sol, cerca de un millar de personas se reunieron en la plaza de Jacinto Benavente para celebrar la jornada, entre paraguas con eslóganes rotulados y globos violetas. "Aquí estamos, reflexionando", coreaban. "No nos van a quitar ni el día ni la voz", proclamaba Marisa, de 43 años, entre el tumulto, en referencia a la prohibición a las asociaciones de mujeres de manifestarse ayer. Retumbaron tambores y cacerolas. "¡Que viva la lucha de las mujeres!", clamaban.

Los cánticos más coreados se referían al aborto libre: "Fuera el aborto del Código Penal". "¡La niña de Rajoy quiere abortar!". La concentración marchó hasta Sol, donde continuaron las proclamas más de una hora.



Cartas de mujeres famosas y anonimas al periodico EL Pais.

El Día de la Mujer Trabajadora


ELENA MARTÍN-CONSUEGRA PARRAS - Madrid - 05/03/2008

El 8 de marzo es, desde hace un siglo, el Día de la Mujer Trabajadora; este 2008, en España, es también la jornada de reflexión previa a las elecciones. Me ha llegado un mail convocándome a una manifestación en Madrid el día 8; pero la Delegación de Gobierno y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (no así en otras ciudades) considera que las concepciones feministas han sido abanderadas históricamente por opciones políticas muy concretas -qué casualidad-, y no permiten esta manifestación.

¿Quieren hacerme creer que después de cuatro años de feroz campaña, después de meses sin querer que reflexionemos sobre nuestra realidad para ganar unos votos, después de permitir concentraciones hasta de partidos nazis a una semana de las elecciones, no se puede celebrar un homenaje a la mujer trabajadora? Si la ley establece esa jornada como "sagrada", la historia sitúa la lucha de las mujeres en lugar prioritario. Las instituciones no se pueden llenar la boca de promesas ante cuatro asesinatos de mujeres un día, y al siguiente prohibir una manifestación que busca, entre otras cosas, denunciar esas aberraciones.

Las manifestaciones y protestas públicas son un ejercicio de democracia; ir a votar cada cuatro años no es suficiente para participar de la vida política de un país. Y claro que el feminismo es política, y la lucha feminista no puede verse coartada por mucha ley electoral que valga. Yo, que el sábado 8 de marzo trabajo, iré a la manifestación a reflexionar sobre todo lo que aún nos queda a las mujeres por pelear. Y el día 9 iré a votar, habiendo reflexionado sobre los que no respetan la igualdad de derechos de todos los miembros de esta sociedad: sean mujeres, trabajadores, emigrantes u homosexuales, por ejemplo.

8 de marzo


ELVIRA LINDO 05/03/2008


El hecho de que el Día de la Mujer Trabajadora coincida este año con el día de reflexión convierte el 8 de marzo en una fecha simbólica. Más que para que reflexionen los ciudadanos, que a estas alturas deben tener ya su voto pensado, la víspera de unas elecciones debiera servir para que reflexionaran los políticos. Este sábado nuestras meditaciones bien podrían ir destinadas a ese otro asunto, el de la mujer, que de vez en cuando aparece en la campaña, y que en alguna jornada irrumpió violentamente, tiñéndola de sangre, advirtiendo a la clase política de que la realidad palpita tozuda en la calle mientras políticos y periodistas nos enfrascamos en debates sobre victorias y derrotas. Ese último día negro fue tan dramático que debiera provocar una reflexión profunda, que fuera más allá de la estadística criminal. España se ha modernizado en estos 30 años tan rápidamente que pocos estamos dispuestos a admitir que las formas de vida y de expresión siguen emparentadas con aquel país de profundas raíces machistas. La misma palabra machismo es un término que molesta, sobre todo a los hombres, que se lo sacuden como si fuera caspa. Pero como la caspa, vuelve a surgir. En ocasiones, aquella caballerosidad paternalista que convertía a la mujer en inútil, se ha tornado en grosería; hoy disfrutamos de una modernidad que admite que ya se puede ser tan grosero con una mujer como con un hombre. Hay quien defiende su derecho a emplear palabras soeces contra la mujer como si blandiera una espada contra la corrección política. Pero la única razón real de que en una tele, por ejemplo, un tertuliano pueda decir, "cuando estoy salido sería capaz de tirarme a una jorobada" es que venimos de un pasado en que la mujer no era nadie. Los hay que matan. También los hay que, dado el panorama, deberían contenerse. Y reflexionar.


COMUNICADO

NOS HAN QUITADO EL DÍA, PERO NO LA VOZ. Acerca de lo sucedido en torno al 8 de Marzo.

El 8 de marzo es el día histórico de celebración internacional de las luchas de las mujeres. Este año coincide con la jornada de reflexión y la Delegación de Gobierno de Madrid y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid han considerado que su celebración “puede quebrar el necesario clima de reflexión y de neutralidad ideológica”. No han considerado lo mismo las Delegaciones en Bilbao, Valencia, Barcelona o Pamplona, donde nuestras compañeras podrán celebrar libremente y sin acosos electoralistas la lucha de las mujeres ¿Es que allí se altera menos “el clima de neutralidad” o es que los motivos para querer que salgamos el 7 responden a otros intereses más oportunistas?

Argumentan que podemos violentar el libre ejercicio del derecho de sufragio… Y por eso es legítimo limitar nuestro derecho de reunión y manifestación; coartando nuestro libre deseo de estar en las calles, reivindicando lo mucho que aún nos queda por conseguir y festejando juntas lo logrado.

Estamos ante una colisión de derechos, dicen. Estamos ante un atropello más de los derechos de siempre, los de las mujeres, decimos nosotras.

¿Se habrían atrevido a imponer que la manifestación del 1 de mayo se celebrase el 30 de abril? Es más, ¿se habrían atrevido siquiera a convocar elecciones el 2 de mayo? ¿No será, más bien, que los derechos, deseos e intereses de las mujeres han quedado, una vez más y de forma impune, en tercera fila?

Esta decisión no aparece suelta, sino en un contexto donde nuestras reivindicaciones son loadas y utilizadas como ornamento electoral. Instrumentalizadas. Pero cuando las buenas palabras, las leyes decorativas pero con poco contenido y menor aplicación, han de traducirse en cambios cotidianos, ahí ya no se llega. Esto lo vemos más claro que nunca este año con la ofensiva conservadora contra el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Ofensiva posible porque, tras múltiples legislaturas socialistas, no se ha hecho nada con la legislación sobre el aborto y sí mucho en la desatención a las mujeres. ¿Cómo se explica esto si no por la connivencia de derecha y cierta izquierda en este eterno delicado tema? Y es que ahí, en el compromiso, duele.

Aceptar que las mujeres tenemos voz propia y deseamos gritarla el día 8, sin estar sujetas a ningún compromiso partidista, eso duele. Porque supone escucharnos, y supone que no pueden utilizarnos para ventear sus supuestos méritos en pro de la igualdad, como sí harán el día 7.

No querían un 8 de marzo que pudiera ser reprochado o ingobernado, pero sí, quizás, un lucido 7 de marzo, al que acaso se sumaran algunos autobuses de más fletados por el PSOE como broche femenino dirigido a legitimar una larga marcha hacia la institucionalización del feminismo.

Este hecho nos demuestra la fragilidad de confiar nuestras reivindicaciones a las instituciones y de plegar nuestras luchas al estrecho margen de acción que nos predefinen. Queremos que las instituciones respondan a nuestras exigencias; no queremos que nos autoricen, ni nos tutoricen, ni nos marquen el corsé de lo que podemos o no decir, ni cuándo podemos o no decirlo. La facilidad con que se viola un derecho que creíamos al menos parcialmente conquistado, como es el del aborto, nos vuelve a recordar los riesgos de confiarnos al marco institucional.

Hoy somos más conscientes de que la estrategia de institucionalización seguida a ciegas por cierta parte del movimiento feminista y de las organizaciones de mujeres tiene un horizonte reivindicativo muy corto. Y el estrechamiento de los vínculos entre algunas de estas organizaciones y los partidos tiene un horizonte viciado, de supeditación propia y de voluntad de control de quienes reclamamos nuestra autonomía.

Nos sentimos enojadas por no poder celebrar libremente y sin acosos electoralistas la lucha de las mujeres, como sí podrán hacer nuestras compañeras de otras ciudades. Estamos convencidas de que los intereses partidistas han jugado un papel central a la hora de imponer que la manifestación del 8 de marzo se celebre en Madrid el día 7. Nuestros derechos se convierten en moneda de cambio, en rédito electoral, en materia de negociación. Y esto hace más patente la hipocresía de la supuesta defensa de los derechos de las mujeres que todos los partidos aseguran buscar. La lucha por la igualdad es una medalla que todos quieren colgarse, pero a la hora de la verdad se muestra como un objetivo vacío, son palabras huecas.

Y a pesar de todo, porque seguimos juntas y lúcidas, estamos aquí, alegres, para reclamar, como todos los años, pero más aún este 2008, el derecho a nuestros cuerpos, a nuestras sexualidades diversas, a tomar nuestras propias decisiones. Para afirmar que, más allá y más acá de las elecciones, hay vida. Que nuestros deseos y necesidades laten a ritmo propio, no al del calendario que se nos impone de forma oportunista. Y estamos seguras de no estar solas.

Quizá este 8 de marzo nos encontréis en las calles, sin la bendición institucional, a nosotras y a otras, múltiples, diversas, anónimas, ciudadanas del día a día. Porque NOS HAN QUITADO EL DÍA, PERO NO LA VOZ :

MI CUERPO, MI DECISIÓN, NUESTRO DERECHO

ABORTO LIBRE Y GRATUITO

En Madrid, el 8 de marzo de 2008… Manolo, Manolito, ¡reflexiona tú solito!

ADHESIONES:


Asociación de Mujeres Clara Campoamor

Aldarte (Bilbao)

Asamblea de Mulheres de Vigo

Asociación Bonitas

Colectivo de Sororidad de Madrid

Colectivo de Mujeres de la Casa de la Moneda

Casa Pública de Mujeres la Escalera Karakola

Comando G

Cortocircuito (Colectivo de Producción Audiovisual Feminista)

Envideas (Producción audiovisual feminista)

El grito de las Brujas

Genera

GTQ (Grupo de Trabajo Queer)

Herstory (Distribuidora y Archivo de Materiales Feministas)

Laboratorio Feminista

Las Tejedoras

Las Federicas, tejiendo salud

La Acera de Enfrente

Las Rudas (Zaragoza)

LadyFest/ Patio Maravillas

Luna Zine, Publicación Feminista

Mujeres conectando luchas

Mujeres del Caes

Medeak (Donosti)

Plazandreok (Plataforma Política de Mujeres, Euskadi)

Secretaría de la Mujer de CGT Madrid- Castilla La Mancha

Vindicación Feminista

RQTR (la Asociación de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de la Universidad Complutense)

(más adesiones responded a este post o escribir a karakola@sindominio.net)

Fuente: www.elpais.com

fiesta 8 de Marzo solo para mujeres en la eskalera karakola c/embajadores 52 a las 22h. (entrada 2e de colaboracion con el prooyecto)

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