Memorias de una bollera guerrillera IV

http://www.retronaut.com/4659 era una niña dulce, cara ovalada, ojos almendrados, profundos castaños. El pelo le caía en bucles y siempre caía bien. Cruzaba las piernas al sentarse, no incomodaba a nadie, era generosa, buena y siempre estaba solicita a ayudar a cualquiera que viera que lo necesitará. Habían coincidido en campamentos y salidas, 4659 era un año menor, estaban en los grupos de los sábados en actividades por separado. Confluyeron durante mas de un año, antes de hacerse amigas, aminovias… seria el termino adecuado. Era tanta la intensidad de su relación  a los ojos de los padres de 4659, siempre le decían: ¿Viene hoy tu novia?, “Te ha llamado tu novia”

Todo era en broma, 4659 también tenia a sus diez y seis años el novio que tenía que tener, al que veía con menos frecuencia, pero era el “elegido”.  Si sus padres no hubieran tenido tan clara esa certeza, quizás se habrían preocupado de verdad, pero para ellos era una broma coloquial para justificar el pegamento indeleble que las atraía a comunicarse a todas horas, compartir hasta la mas nimia confidencia. 

1169 siempre se pregunto que tan “enamorada” estaba 4659 de su “novio”, pero no le daba muchas mas vueltas. Fue en la semana santa de sus 17 años cuando decidieron irse solas a hacer una ruta. Tenían cosas en común, el mismo anhelo de libertad, la curiosidad de la independencia y un orgullo fuerte, que les impedía pedir ayuda. Aunque 4659 fuera diplomática, dulce… había algo en ella que no se llenaba, que al igual que una pantera detrás de las hojas se agazapa medio ocultándose para saltar en cualquier momento. Sin embargo 4659, tenía algo de las niñas que nacen sabias, abuelitas, la templanza que desprendía poco tenía que ver con la edad que tenía, la educación que había recibido o sus experiencia vital. Había algo en ella que transmutaba los tiempos, ella sabía sin saber. Por eso la pantera nunca saltaba. A todas las miradas ella era la niña modelo, perfecta, en su tiempo, haciendo lo que tenía que hacer. O eso es lo que dejo que pensaran hasta que se quito todas las capas y salió a flote no la pantera, pero si una personalidad fuerte que ya no se preocupo nunca mas por gustar.

Porque pasan las cosas siempre, porque nos unimos a unas personas y no a otras, porque es posible fluir con algunas personas, confiar y comprometernos con un profundo amor de por vida, en el que poco tienen que ver los intercambios de tiempos, los intereses, el fichar o llamar.  Hay relaciones que se cimientan a lo largo de las décadas por un conocimiento profundo de la otra persona y una devoción inquebrantable que el tiempo en vez de destruir, la arraiga a la corteza del corazón. Tanto que como una capa protectora, si alguien osará a intentar despegarnosla en ese momento moriríamos de tristeza.  Así en cierta forma son los vínculos, un tela de araña invisible que te conectan energéticamente con las personas que amas y cuando estos amores son tan viejos, son mas resistentes que cualquier malla metálica. 

Esa semana santa de los 48 kms se conocieron muy bien, hicieron todo lo que les parecía bien hacer. Poco les importaba ser dos muchachas menores de edad recorriendo el valle de la vera andando. Eran conscientes de los peligros que podrían hallar, quizás no eran tan conscientes de su fuerza o vulnerabilidad. Fue una noche cuando una panda de tíos en la zona de acampada las estuvo acosando y amenazando con tomarlas a la fuerza a la vuelta de su “fiesta”, en la que ellas tomaron la decision , de ninguna manera se iban a quedar esperándolos. La zona de acampada distaba mas de cinco kilómetros por la montaña hasta el pueblo, este en la cima de la ladera. Solo había un camino por el que cabía un coche pequeño, ellas lo bordearon entre los arboles, si bien 1169 tenía claro que si se encontraban con los tíos pasara lo que pasara, ella ya llevaba abierta la navaja en una mano y con la otra le daba la mano a 4659. No usaron la linterna, el sudor frío de esos cuatro tíos borrachos diciendo obscenidades y moviendoles la tienda,  las había dejado aterradas. 4659, se refugiaba todo el tiempo en el argumento “estaban borrachos, seguro que bromeaban”.  Pero 1169 no quería darle media oportunidad al destino para averiguarlo, ya tenia una larga experiencia detectando el olor del peligro y sin duda, esa situación apestaba de mala manera. 

Cuando llegaron blancas y pálidas al primer bar del pueblo, la dueña enseguida se fue a atenderlas y cuando les pregunto que les pasaba, las dos rompieron a llorar contándole lo sucedido.  Ella les hizo dos tilas cargadas y las tranquilizo diciéndoles que sin duda habían tomado la mejor de las decisiones, después les ofreció quedarse esa noche en una casa que su marido estaba reformando, estaba en obras, pero tenia puerta con llave y podrían extender sus esterillas y dormir toda la noche. 

Después de ese día aprendieron a tomar medidas como no decir donde iban al dormir, no dormir en zonas de acampada, si era un camping si. Cuando caía la noche, antes de buscar un sendero y esconderse en la montaña a dormir, revisaban que no eran observadas por nadie.  Y así subían extendían la tienda, al abrigo de la noche y los arboles, para dormir hasta la siguiente jornada. 

Al cuarto día cuando se les unió 3931 que llego en bus, ya estaban tan seguras de día, como prevenidas de noche. De día hacían nudismo en las playas de los ríos, semi escondidas pero a campo abierto. Al quinto día en uno de los campings hicieron pandilla con otros chavales de la zona que como ellas estaban de ruta.  Cuando llegaron a Jarandilla ya eran ocho y se habían hecho inseparables. 

A esa primera ruta le siguieron otras, campamentos, caminatas… las dos solas. Había una determinación de demostrarse a si mismas que se podia hacer y por eso lo hacían. Sentían que era parte de crecer, ese hacerse fuerte.  Había algo infantil y cruel, en ese “no te puedes hacer daño”,  en cierto sentido lo dejaban en el limite, si en algún momento una de ellas tropezaba y perdía el equilibrio, se resbalaba y la otra la intentaba ayudar. Se negaba en rotundo con un bufido que era mezcla de un “mierda” dicho hacia una misma y un “déjame en paz, que yo puedo sola”. La que estaba en el papel de ayuda en ese momento le soltaba la coletilla: “Autosuficiente, jodete”. Se sonreían y seguían como si no hubiera pasado nada.  Por el tipo de caminos que transitaban la misma situación, con los roles intercambiados se sucedía una y otra vez, la coletilla de “no necesito tu ayuda”; “puedo yo sola”, seria la que mas se gozarían incluso cuando estaban de fiesta por Madrid y se reían de su inmensa estupidez, profunda como su cabezonería. 


Fue poco después de conocer a 5641 cuando 1169 fue al estreno de “Go fish” con 4659 y 3931. Lo que 1169 había descubierto en la película no le había gustado, para 4659 y 3931, tenían un interés mas vinculado a la curiosidad que a las emociones o al deseo. 1169 no le había dicho nunca a 4659 que le gustaban las chicas, si le había contado el sórdido episodio en la casa de Arturo Soria. Y las noches de disfraces y fiestas con 5641, pero al no haber tenido la oportunidad de conocer a una chica que le gustará de verdad, poco tenía que decirle.  Tampoco tenía muy claro como se lo tomaría. Tenían una relación tan estrecha, que tampoco quería perder por un “deseo” que todavía le parecía lejos de ser consumado. 

No hay comentarios:

 
-----BEGIN GEEK CODE BLOCK----- Version: 3.1 #asor/GIT/B$/L/H dx s+:+ a+ c++ BSDP L+e+++ W+++ O+++ M++ PS++ PE- - Y+ R+ !TV B++ G E+ R- Z ------END GEEK CODE BLOCK------