Perrxs y animalitxs

Desde pequeña siempre he tenido muy buena comunicación con los animales, primero con mi cabra antes de cumplir los 3 años, con la que jugaba e iba a todas partes. Después tuve una perrita pequinesa que la atropellaron en mi barrio de las cruces en Bogotá. Y desde los cuatro hasta los siete años compartí mis días en casa de mi abuelita Rosa, con Bandido, el perro con un parche en el ojo de no más de 5 kilos que me salvó la vida de un ataque de gatos salvajes, pero esa es otra historia.


Esta semana hablaba con E. de mi relación con los animales, de mi sentido de pertenencia a mi manada en particular.  Para muchas personas soy una loca más de los animales, esa figura estigmatizada de la solterona con miles de gatos, pero nunca nadie contó, ni se llegó a preguntar que tan felices eran esos gatos y esa solterona.


Cuando viajo V. para Bogotá a principio de año, le mande encargado para mi primita M.  mi libro favorito recién editado para las navidades “Pipi CalzasLargas. Todas las historias”, quizás porque siempre con mis tres hermanas mayores nos sentimos como Pipi, vivíamos aventuras en distintos lugares del planeta, nuestros adultos estaban siempre muy ocupados y teníamos completa libertad para explorar, hacer e investigar cosas. No teníamos ningún sentimiento de abandono ni en ese momento, ni en la memoria presente al recordarlo. Y lo más importante es que teníamos muy buenos amigxs animales; perrxs, monos, conejos, pájaros…


Cuando volví a releer a Pipi, recordé mi deseo de pequeña de vivir como ella de mayor, viendo esos días mi casa, sentí que era un sueño largo tiempo ya hecho realidad. Mi casa podría estar en cualquier lugar del mundo, tengo muchas cosas para jugar, crear e inventar… mis más espontáneos e incondicionales fans tienen menos de 7 años y mi familia nuclear consta de 4 peludxs más aquellxs que nos acompañan en la memoria desde el cielo: Priscilla, Atenea, Ender, Uaja y Ajedrez.  Mi más estrechas relaciones de amistad están marcadas por el cuidado de los mismos y esta extensión de peludos llega hasta Boo, Leluxe, Tara, Kelvin, Sofia, Set, Sr.Lopez, Pancho, Perla…  Y mis animales favoritos del Santuario WOH, Pipin y Javi…

Sin embargo, creo que para que una relación con una animal sea equilibrada y no le restes derechos, es importante no humanizarlo y si hacer un esfuerzo por cubrir sus necesidades básicas de animal. En el caso de los perros, oler, caminar una media mínimo de una hora al día, correr, socializar…  Mucha gente ve tener un perrx como una suerte de esclavitud, para mi es una especie de bendición, obligarme a ir a un parque todxs los días de mi vida, bajarme de mis nubes y preocuparme por cosas de la tierra, me devuelve mi parte animal, mi conciencia más material y terrenal. Lo cual es bueno para cualquiera. Oh si las ideas, es un mundo maravilloso, pero como animales necesitamos también oler, socializar, correr, que nos de el sol, el aire libre… si no, somos “animales maltratados” - “desubicados”, los niveles de estrés, de conciencia, de salud general suben cuando tienes un poco de tierra de verdad bajo los pies. Salir fuera de las pantallas es fundamental y en muchos casos imprescindible.



 
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