A propósito de "Her" la película






Supongo que son los efectos secundarios de no tener televisión, filtrar tanto los campos de interés, que terminas dentro de un burbuja, a la que solo llegan los barcos que tienen las coordenadas correctas. Si, a veces siento que estoy algo perdida de lo “actual convencional”, o podría llamarlo protegida de esa realidad marcada por convenciones que me son ajenas en gran medida. Más allá de mis disertaciones habituales en voz alta, hoy me cautivo la película: “Her”, si es cierto, se que alguien comento algo, vaya resulta que además tiene un “oscar” al mejor guión, (no me extraña). No, no la había visto, las cinco primeras frases, eran mi “disculpa” a ese fuera de onda. Antes de decidirme a escribir sobre esto, me he planteado seriamente si tenía sentido escribir sobre una película que mucha gente vería hace dos años cuando se estreno. (2014)

Pero como lo que me ha inquietado es presente, me ocupa este hoy, decidí investigar más y ponerme a la tarea. Quizás también esta inquietud esta vinculada a mi deseo antiguo de raton virtual de no permitir que mi vida, la que me importa, solo se enmarque dentro de una pantalla. Para ello sin duda tener animales ayuda muchísimo, porque te conectan con la tierra. Hace pocos días comentaba lo habituada que estoy más por obligación que por elección a tener una comunicación virtual con mi familia y amigos. Sin embargo, si puedo elegir, siempre preferiré un skipe que un wasap o una conversación por chat por facebook.  Verse las expresiones, los ojos, ver donde esta y como la otra persona es fundamental, acerca esas dos realidades distantes.  Cuando te quitas eso, la ficción entra mucho más a galope en tu vida y los malentendidos se multiplican. ¿Quien no ha tenido broncas por wasap con gente cercana? ¿Y que incomodo y ridículo se convierte cuando es tu mama o amigos que viven en la misma ciudad? Con esto voy a la siguiente pregunta: ¿Cuanto creemos que estamos expuestos en una conversación personal? 


Ahora que cuando dices que no quieres entrar en ciertas redes, porque simplemente no le ves el sentido a las citas online, mediadas por aplicaciones… y tus colegas te sugieren que te estas saltando el protocolo social.  Desde que nací, han existido tantos protocolos sociales que no entendía, no es que sea antisocial, ni especialmente excéntrica o rara. Quizás todo se resuma a que soy latina, vengo de una familia muy comunicativa, que se para hablar con la gente por la calle, que inicia conversaciones, bien sean del tiempo o de cualquier cosa que te haya llamado la atención. Observas el mundo e interactuas con el mismo, no es tan complicado.  Cuando ves una película como “Her” te preguntas: ¿Que tan enferma estaré de virtualidad? 


Vi la película en Filmin esta tarde, me estuvieron rondando distintas ideas en la cabeza hasta la noche. Antes de decidirme a escribir, leí varias criticas, escuche varias entrevistas al director. Y finalmente al no sentir mis ideas identificadas con nada que estuviera escrito, decidí sentarme y hacerlo. No en un animo de originalidad, sino intentando aportar otro ángulo de visión. No sabía que el director Spike Jonze, fue marido de Sofia Coppola, ni lo relacionaba con otras películas. Si es cierto, tengo una mala memoria para lo que no capta mi atención de forma profunda. 

A partir de esta linea, el texto no es apto para odiadorxs de spoilers: La que avisa no es traidora. 

Theodore es un próstituto emocional, o esto es lo primero que se me vino a la cabeza, cuando en las primeras secuencias constato que su trabajo consiste en ponerse en la “piel” vida de otras y escribirles las cartas, notas de amor… durante años.  Si bien la definición de “prostitución” se enmarca en mantener relaciones sexuales con otras personas por dinero. Un prostituto emocional, para mi sería aquella persona que mantiene relaciones emocionales con otros por dinero. Theodore trabaja en una cadena, son muchas las personas que “construyen” el delicado tejido del afecto entre sus clientes y sus seres queridos. En un momento dado Theodore le comenta a otro personaje que esta muy emocionado porque el hijo de uno de sus clientes se va a graduar, le ha estado escribiendo notas de su padre por mas de ocho años. Él, Theodore, dice en primera persona: “Me siento muy orgulloso”.  Sin embargo, es uno de los oficios más antiguos del mundo, poner palabras a sentimientos y emociones, para que otras personas puedan hacer usufructo de los mismos. Sin embargo, desde que el mundo es mundo, poetas, escritores, no escribían con el fin de suplantar o simular las emociones de otrxs, escribían, ficcionaban sobre las propias y en ese proceso, otros al sentirse identificados, podían compartirlas y al mismo tiempo usarlas para expresar un sentimiento que con sus propios recursos se les quedaba corto. 

A mi no me gustaría recibir “emociones enlatadas”, pero ya tengo una edad y es probable que las nuevas generaciones no lo vean de la misma forma.  

Al revisar sus mensajes en su dispositivo, van pasando una serie de insípidos contenidos, la persona más cercana “amigx”, le cuestiona su estar “triste”. Es cierto que en el mundo moderno, la falta de salud, felicidad, se toma como una anomalía cuestionable. Los selfies son el mayor auto engaño, para enseñar al mundo “lo divine” que estoy hoy. Me pregunto: “Perdona? También cagas, tienes legañas y te tiras pedos…. hello¡¡” Llega un momento, que el empacho es tal, que nadie te dice nada nuevo, todo es hastío. Por eso al pasar por un centro comercial, aparece la promesa de una “comprensión - comunicación real”: “nadie te va a conocer con OS1”.  Y si, es un software, sistema operativo.

Cuantas películas hay en la historia del cine sobre seres creados para acompañar a los humanos en su soledad, en su deseo, desde Franquestein, su novia, Metropolis… el mito del Pigmalion, Rey y escultor de Chipre que se enamoro de su estatua Galatea y la diosa Afrodita conmovida, la convierte en humana. Este mito recogido en Las Metamorfosis de Ovidio, data del 8 d. C. 
Una cosa curiosa es que en estas historias casi siempre los protagonistas, escritores, son varones, que buscan a la “mujer” perfecta, lo que entraña una potente misoginia. Citando a Pilar Pedraza y su maravillo ensayo que recomiendo “Maquinas de amar. Secretos del cuerpo artificial”

(…) Por otra parte, los avances continuos de la biomecánica, la ingeniería genética y las comunicaciones instantáneas hacen que las fronteras entre el cuerpo natural y artificial se borren. El cuerpo natural está quedando obsoleto y es fundamental saber qué son y cómo funcionan los cuerpos artificiales, para lo cual conviene familiarizarse con los autómatas que divirtieron y aterrorizaron a nuestros antepasados. Tampoco está de más conocer los peligros que entraña su intimidad. Si vamos a convertirnos en cyborgs, sepamos al menos a qué atenernos.(…)

En la película, ella, la amada es un sistema operativo, solo tiene voz, encanto, una inteligencia asombrosa y quizás lo mas interesante de todo el guión: libertad y autodeterminación. Si antiguamente siempre existía un fetiche cuerpo, que estaba poseído por ese ser artificial, en el mundo virtual, no queremos un cuerpo, este se dibuja en nuestra cabeza y en ese territorio es mas seguro, privado, imborrable. Es una especie de canibalismo moderno, sin carne.  Samantha, la mujer artificial que vive dentro del universo de datos, es tan “smart” que al final se extiende, decidiéndose fundirse con el amor universal como una sola y no tener una “entidad” definida, ni una relación que la ate, desaparece en manada con el resto de replicantes OS, porque sin decirlo llegan a concluir que su existencia es perjudicial para los humanos.  Y en cierta forma, tanta dependencia para un ser “etéreo” es limitante.

Mi reflexion final es que cada vez sabemos menos de las relaciones humanas, porque cada vez utilizamos la herramientas para complicarlas mas. Las maquinas pueden vender la ficción de la perfección, pero ni si quiera las maquinas son perfectas. Veo a mi alrededor personas obsesionadas con la proyección de su propia ficción, de lo que creen amar, cuando es una persona que no han visto y se supone que existe en unos términos definidos de forma virtual. ¿De verdad creemos que las relaciones a la carta van a funcionar? ¿O hasta que punto nos estamos alimentando de ficciones complejas que nos impidieran atravesar una pista de baile y sacar a bailar a esa persona desconocida que la intuición nos hizo posar la mirada? ¿Cuan inseguros vamos a estar cada vez mas de nuestras emociones que dejaremos en manos externas la ejecución? Dime que sentir, como y cuando.  Todas estas trabas artificiales, lo único que conllevan es hacer que lo que antes llamábamos “fluir con alguien” se convierta en un descenso en lancha de cañones, por la cantidad de obstáculos.  ¿Es en serio que nos va a costar más hablar en persona que protegidos detrás de una pantalla?
No podemos protegernos tanto, parapetarnos en una torre y poner cocodrilos y tiburones en las fosas de acceso. Sublimar la vida, mediante el consumo de ficciones y que nadie te haga daño, pero también no conectar profundamente con nadie, implicarte, dolerte, comunicarte… estaremos castrando todo ese crecimiento espontáneo, ausente de estrategias. Puedo ser adicta a internet, geek, pero las relaciones personales las cuido en persona, siempre que estés en la misma ciudad. Pide lo que quieres, acepta calabazas, sonríe a quien te sonría y a quien no, con más razón.  Seguiré perpetuando la traducción familiar, hablando con abuelas, vecinos… charlas cordiales no implican nada mas, ni nada menos. Para así no des entrenarte, para en momentos concretos hablar a gente que nos llamo la atención y la curiosidad nos empuja al dialogo.




 
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