“No tengo familia”





Hoy extraña y curiosamente, me planteo que  “no tengo familia”, o por lo menos no en el sentido estricto de las concepciones de lo que se considera por familia en los espacios que habito de forma cotidiana, espacios donde todo se hiperboliza y teoriza continuamente. Donde las baldosas que pisas las pintan casi todos los días.  También me planteo que no “tengo amor” en mi vida, porque las distintas apreciaciones “fascistas & cerradas” de lo que sería este concepto, no se corresponden con mi experiencia cotidiana, con mi memoria & mi historia. 


Hoy extraña y felizmente, me encuentro tan lejos de todo, que realmente siento que vivo en mi propia burbuja, en una isla donde tengo lo que necesito. Y desde la que navego a aquellos puertos donde me siento afín. 


Pienso en mi memoria, no en vano leer el artículo que me envió mi prima esta mañana, (http://www.las2orillas.co/que-se-siente-de-nacer-en-la-clandestinidad-con-padres-encapuchados-cargaban-las-armas-mientras-hacian-la-cena/), me reubica de nuevo en otra realidad.  Somos de otro planeta, eso es así.  Pero qué bonito es ser de otro planeta. Porque no tengo las emociones enquistadas, ni tengo miedos internos.  Si tengo miedos externos, pero eso es otro tema.  


Crecí rodeada de gente que buscaba de una forma u otra la libertad, donde los lazos se daban y se disolvían, donde la supervivencia, no daba sitio para ahogarse en un vaso de agua.  Si, se que escribiendo esto, me situó en otro lado. Pero es que no puedo evitar, sentirme siempre fuera de todo.  No es mi piel, no es mi realidad. Por mucho que conviva en un espacio donde se den una serie de dicotomías, debates… solo puedo posicionarme respecto a ellos y afirmar, yo no lo vivo así. 



Y empiezo a pensar porque no lo vivo así, cuando pienso en el espacio, acabo siempre encontrando la misma respuesta: cuarenta años de franquismo, tienen que haber dejado heridas que aun a día de hoy no se curan ni en la mentalidad, ni en la forma de expresar, vivir las cosas.  En esa memoria colectiva, se está forjando formas y ventanas para salir hacia otra cosa.  Pero es una lucha, que no puedo heredar, porque como he dicho arriba, tengo otros traumas y estreses, pero no estos.     



No he tenido para nada una vida perfecta, ni una familia modelo… quizás lo que puedo agradecer  ha sido crecer y compartir, en un espacio de continuo cambio y que aunque mis progenitorxs sean tercos, a veces son re-educables o por lo menos intentan contagiarse de nuevas ideas si les das – planteas bien los argumentos.   


No puedo imaginarme lo que es no querer ver a tu familia nunca, o no querer compartir tu cotidiano con ellxs, mi realidad es otra.  Mi familia siempre ha sido ese apoyo incondicional y estamos muy unidos, pero eso tampoco es gratuito, el desarraigo, el exilio… la vida que hemos tenido. Lo que compartimos es mucho, pero no todo es perfecto… también hay muchos puntos de conflicto y divergencias. Discutimos.   

  

Desde que tengo memoria,  nuestra casa siempre estuvo llena de gente, abierta… amigxs, compas….  La amistad teñida de compromisos políticos, siempre tejió una red de otra familia más extensa.    Con lazos sólidos, con compromisos, pero sin obligaciones.   Porque los compromisos son necesarios, pero no los impuestos, sino los que fluyen…. Cuando hay terrenos, visiones comunes… es un acto espontaneo.  Cuando no es así, es una obligación. 

Por eso,  aunque sea un perro azul, creo en las comunidades, nunca viví de otra forma,  pero las comunidades están compuestas por seres individuales, cada ser individual tiene a cuesta una vida, una memoria y un proyecto (de sueños- de lo que será- de adonde ira).  Y esa parcela, individual tiene que estar bien amueblada, no se puede compartir desde los agujeros, o si se puede, pero de una forma toxica. Con esto no digo, que cada ser sea perfecto, solo que sea consciente. 



También creo que a veces escribimos,  y esto lo comento desde todo mi respeto… escribimos, pensamos desde la sangrante hendidura, sin ver mas allá… pero las realidades individuales, no se pueden convertir en teorías.   Igual que yo no pretendo hacer universal mi realidad concreta, no entiendo ni comparto cuando se establecen estatus quos- verdades irrefutables, como el “amor fascista” o el “amor heterosexual”, por mucho que lo que se plantee, este argumentado. Pero si sabemos un poco de retorica, lógica, oratoria…  cualquier cosa que planteemos desde un presupuesto A para llegar a B, mientras que esto tenga una coherencia lógica, todo parecerá “tan real” “tan verídico” con “tanto sentido”.  Pero si ese presupuesto, desde el que partimos, es subjetivo, esta localizado, esta marcado por una realidad, por ejemplo la española de la generación nacida en la transición, hiper politizada – hiper asqueada de toda la estructura social, (con razón) … que esta buscando hacerse un lugar en el mundo,  o por lo menos en su mundo. Hasta ahí, todo de acuerdo.  Pero no olvidemos, que es parcial, es local, no es transferible… ni se legitima de igual manera para todxs.  Yo por lo menos, no me encuentro ahí.  Y cohabito con muchxs en los mismos espacios desde hace mas de veinte años. 



Ahora que lo pienso, seguir siendo una out-sider perro azul,  tantos años, tendría que ser un merito. 


Nunca entendí  la construcción de los afectos que alguna vez me han intentado imponer cuando he estado en pareja  dentro de este micro mundo, lo cierto que la situación en sí, fue asfixiante.  Tampoco he podido compartir formas de entender la “amistad” desde las más tradicionales a las más “liberadas”…   no entiendo las exigencias, ni lo que se pide con pistola… no creo en las “relaciones de por sí”,  “porque si”….    Aunque soy permeable y abierta, conozco a muchísima gente y estoy abierta al dialogo, compartir, contagio… lo cierto es que todo el mundo me cae bien, hasta que me demuestre lo contrario. Y si se diera esta segunda circunstancia, pues posiblemente  seguiría teniendo una relación cordial pero distante con ese ser.   Pienso en aquellxs que quiero – amo con locura  y sin miedos a lo largo de los años, en mis “incondicionales”… al final son perrxs azules también.  Nunca existieron exigencias, nunca nos hicimos reproches, pero si hay espacios- imaginarios- políticos- de vida comunes, lo que últimamente he querido llamar una filosofía de vida similar.  No duele amar, cuando sabes que será por todo el tiempo, cuando sabes que al otro lado del teléfono, del ordenador, de la mesa, del café, del sofá, de la cama… hay alguien que te conoce tan bien y te respeta tanto, que sería incapaz de hacerte daño de forma intencional  o ponerte  en una situación que de sobra conoce no te va a gustar.  Son pocas relaciones, pero donde el amor fluye y la confianza es ciega. 



Después están las relaciones que vas construyendo en el cotidiano, esas apuestas, pero que al final se decantaran dependiendo de la misma libertad, interés, de cada unx.   Y esas nuevas relaciones se están construyendo poco a poco.   La sinceridad, el cuidado y el cariño, son base. Pero también un universo común de intereses… y si de estas relaciones, me acompañan la mitad en los próximos veinte años. Me sentiré una mujer muy afortunada.



Por esto y por muchas cosas que se me quedan en el tintero,  puedo decir que si tengo una familia muy grande y no es consanguínea en su 80%. También puedo decir que mis relaciones de amistad y amor, me hacen mas fuerte, me ayudan a caminar y no me limitan.   Y si, estoy rodeada de amor.  A veces pienso que no tuve un papa, tuve por lo menos hasta cuatro. Y no solo tuve una mama, tuve hasta casi 5…   el no tener una casa cerrada, un solo lugar de referencia, ni un solo grupo de socialización… quizás ayudo, a que por lo menos ahí, no estén ubicados mis debates y dolores.



Solo necesitaba respirar un poco,



 
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