Cicatrices sin cerrar, una reflexión sobre la violencia

Retrato
Un escalofrio me recorrio la espalda como un latigazo de fuego, ella solo pronuncio las palabras: - La acorralo en una esquina, la forzo. Cuando todo paso y se fue, ella decidio acostarse a dormir e imaginar que nada habia sucedido.- Me quede unos segundos sin voz, se me aguaron los ojos, me senti tambien en esa habitación axfixiante, que te esta quitando el aire, la vida, mientras te vas marchitando. Me acorde de cuando yo tambien fui “yonki del amor a cualquier precio” y fui complice de mi propio castigo. Que poco espacio entre tragar tragar y tragar, hasta que un dia has tragado tanto que cojes una katana y empiezan a rodar cabezas. Ojalá todo hubiera sido tan sencillo o fácil, que le podria decir a esta compañera que esta ahi encerrada en esa pesadilla, ¿que escuchaba yo misma cuando estaba encerrada en esa pesadilla? El mundo empezaba y terminaba en el mismo sitio, nada de lo que pudiera pasar fuera de mi cárcel me interesaba, que agudo era el dolor, que jodidamente placentero... es ahora cuando miro hacia atrás y soy consciente de lo enferma que estuve, de todo lo que justifique en nombre de ese supuesto “amor”. Quizas por eso he leido tanto de lo que hay escrito sobre las emociones, la locura, el maltrato, la distorsión de la realidad. Esa fascinación insana por tu verdugo que a miradas externas siempre parecerá el más frágil, la victima... siempre a ojos de otros tu seras la fuerte, porque te has aprendido muy bien la lección inculcada: “los trapos sucios se lavan en casa”. Y así, dejas ir llendo tu vida, tu energia, tu tiempo bajo un yugo, enganchada quizas a la peor droga, porque esa si que no es remplazable por “metadona”.

Cuando pude articular palabra, solo alcance a decir, es cierto, yo tambien estuve ahí, pense que habia cambiado. Como sigo intentando creer en los imposibles, en los milagros, en que las cosas se pueden solucionar por arte de magia. En que todas podemos cambiar. Si desee que cada uno de mis adorados mostruitos cambiará, como mi parte niña a veces en navidades quisiera ser uno de los enanitos que construye juguetes en las montañas nevadas laponas para Papa noel. Pero, claro he crecido y desgraciadamente las personas no cambian, primero porque no quieren o desean querer hacerlo. Y segundo, porque en este mundo tan fragmentado, donde todos invisibilizamos agresiones y violencia, donde todo es tan gratuito y cotidiano, todo pasa por algo que no deberia pasar, pero si pasa, no quiero que me lo cuentes. Todos evitando el minimo contacto, el minimo roce con otras, el minimo compromiso.

Llore, si y sigo con los ojos aguados ahora, mientras escribo, pensando quizas, que la unica diferencia entre la intensidad de las agresiones, en como paras el carro antes, simplemente tiene que ver, con haber estado a punto del abismo antes, conocer los peldaños de la escalera, ¿Pero y si no tienes la experiencia? ¿si no conoces los sintomas peligrosos? Los limites? Como parar la maquina, como dejar de subir los peldaños cuando sabes que lo que sucede? si no te mata, te esta aniquilando como persona... Es muy complejo, yo por lo menos no tengo respuestas. Si cicatrices, no bien cerradas. Si mucho dolor.


Asor Rosa

2 comentarios:

javi dijo...

Cierto ninguna persona cambia, a menos que quiera hacerlo con ayuda profesional y cuando nos han lastimado es dificil cerrar esas heridas, yo vivi algo parecido a lo que escribes y no se lo deseo a nadie, escribes algo asi de ocmo parar el tren, yo solo pouedo decirte que cuando uno dice hasta aquí, el tren se detiene y llega la tranquilidad, pero hay que vivir un proceso.

A. dijo...

asi es

 
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